El proyecto Buen Vivir impulsa el empoderamiento femenino en comunidades rurales de El Quiché

Con 19 años, Shirley María Chitic, originaria del cantón Carrizal, Quiché, ha demostrado que, con determinación y apoyo, es posible superar cualquier adversidad. Gracias al proyecto Buen Vivir para las Mujeres, Shirley ha encontrado no solo nuevas habilidades, sino también la fuerza interior para transformar su vida y su visión del futuro.

«El proyecto ha impactado mucho en mi vida. Desde aprender bordados típicos y el mantenimiento de máquinas, hasta participar en círculos grupales e individuales, cada formación ha sido valiosa. Ahora me siento completa y capaz de lograr lo que me proponga», comparte Shirley.

La vida de Shirley no siempre fue fácil. Antes de unirse al proyecto, se enfrentó a desafíos personales que afectaron su autoestima y sus planes. Sin embargo, los círculos de sanación le permitieron reflexionar, sanar y redescubrir su valor.

«Hoy en día me siento completa y capaz. Cada prenda que realizo y cada bordado que termino, me demuestran que puedo lograr grandes cosas», explica María.

Los círculos grupales fueron una de las experiencias más enriquecedoras para ella. «Ahí aprendimos temas importantes que nos ayudan como mujeres. Reflexionamos juntas sobre nuestras vidas, nuestras luchas y nuestro potencial», recuerda.

Además, las sesiones individuales con un psicólogo le ofrecieron un espacio seguro para procesar sus emociones y construir una nueva perspectiva sobre su vida.

El aprendizaje técnico también ha sido clave en su transformación. María ahora domina el uso de máquinas para realizar bordados típicos y entiende cómo mantenerlas en óptimas condiciones. Estas habilidades no solo le han dado independencia, sino también una fuente de ingresos y una forma de demostrar su creatividad.

«Lo que he aprendido aquí me llena de conocimientos y me abre puertas. Antes no creía en mí misma, pero ahora veo que tengo un potencial que puedo usar para mejorar mi vida», dice María con confianza.

María quiere inspirar a otras mujeres que enfrentan desafíos similares. «Como mujeres, debemos luchar por lo que queremos. Tal vez las personas a nuestro alrededor nos hagan sentir que no servimos, pero nosotras tenemos un potencial único. Si pensamos en lo que es bueno para nuestras vidas y trabajamos por ello, podemos lograr cosas increíbles», afirma.

Su historia es un ejemplo del poder transformador de las oportunidades adecuadas. Desde el dolor y la incertidumbre, Shirley ha encontrado en el proyecto Buen Vivir para las Mujeres un camino hacia la esperanza, la confianza y el empoderamiento. Su dedicación nos motiva a continuar trabajando por más mujeres como ella.

Scroll to Top