Jóvenes mayas construyen ciudadanía desde los territorios

En comunidades del occidente de Guatemala, se están desarrollando diplomados de formación política para sembrar liderazgo, conciencia y acción colectiva, y son impulsados por la Asociación Comisión Paz y Ecología (COPAE), en articulación con el Consejo del Pueblo Maya (CPO). Estos espacios educativos fortalecen las capacidades de mujeres y hombres jóvenes indígenas para convertirse en sujetos de derechos y actores políticos comprometidos con sus comunidades y el país.

Desde Santa Ana, Juan Alberto Jiménez, integrante de un COCODE y gestor de proyectos comunitarios de agua en la aldea Buenavista, ha formado parte de este proceso. Para él, la educación política ha sido una herramienta fundamental:

“Siempre me costó hablar en público o expresar bien mis ideas, pero en el diplomado aprendí a hacerlo. Ahora puedo comunicarme mejor, exigir nuestros derechos ante las autoridades y explicar a mi comunidad lo que nos corresponde como pueblos indígenas”, afirma.

El diplomado ofrece herramientas concretas para ejercer la defensa del territorio y los bienes comunes, así como para comprender y aplicar normas internacionales de derechos humanos ratificadas por el Estado de Guatemala. Más allá del empoderamiento individual, Juan Alberto reconoce que este conocimiento fortalece la lucha colectiva por el reconocimiento de la identidad cultural, las normas comunitarias y la justicia indígena.

Un proceso formativo con mirada estructural

El proceso de formación política está basado en el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y busca construir una visión alternativa de país, desde un modelo económico, político, jurídico y educativo fundamentado en el Buen Vivir. El diplomado se estructura en cuatro módulos:

  1. Contexto histórico-político de Guatemala: un análisis profundo de las causas estructurales que generan desigualdad, exclusión y racismo, desde la invasión europea hasta la actualidad.
  2. Propuestas desde la plurinacionalidad y el Buen Vivir: planteamientos concretos impulsados por movimientos indígenas para una transformación del Estado.
  3. Fundamentos organizativos y metodológicos: cómo estructurar procesos de cambio que partan desde la organización comunitaria y la autonomía.
  4. Ruta hacia los cambios estructurales: cómo articular una fuerza social amplia entre los cuatro pueblos que habitan Guatemala para impulsar reformas constitucionales profundas.

El diplomado tiene una duración de dos años y se realiza con grupos de aproximadamente 30 personas por departamento, con equidad de género y edades entre los 18 y 40 años. Al finalizar, muchos participantes se integran activamente al Consejo del Pueblo Maya, asumiendo roles de liderazgo y toma de decisiones.

“Lo más valioso es que vemos un cambio en los estilos de liderazgo: más democráticos, más incluyentes y con una visión clara de transformación”, señala Udiel Miranda, de COPAE.

Este proceso demuestra que cuando las comunidades indígenas acceden a herramientas políticas y organizativas propias, fortalecen su autonomía y su capacidad de incidir en la construcción de un país más justo, plural y equitativo.

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